Decálogo de la vida sana

Estas diez reglas son esenciales para evitar que te conviertas en una víctima más de las enfermedades renales y cardiovasculares, y mejorar tu calidad de vida si ya has sufrido alguna de ellas.

 
  • Practica una alimentación saludable: equilibrada y variada. Las frutas, verduras, hortalizas, pescado, aceite de oliva, carnes magras, cereales y lácteos descremados no deben faltar en tu cocina. Recuerda: azúcares y alcohol sólo en pocas cantidades. Reduce tu consumo de sal y consume agua en abundancia.
  • Dedica 30 minutos diarios a ejercitar tu cuerpo. Elige el ejercicio que más se adapte a tu condición física: caminar, bailar, correr, actividades al aire libre… ¡Muévete por tu salud!
  • No fumes. Y si lo haces, ¡déjalo ya! Aun fumando poco se multiplica el riesgo de sufrir ataques cardiacos o cerebrales. Busca ayuda si no puedes dejarlo solo. Tu médico evaluará tu estado y te aconsejará sobre cómo conseguirlo. ¡Querer es poder!
  • Controla tu peso. Mide tu Índice de Masa Corporal (IMC). Es fácil: divide tu peso en kilos entre tu altura en metros elevada al cuadrado. Si el resultado es mayor de 25 kg/m² se considera sobrepeso. Por encima de 30 kg/m² es obesidad.
  • Vigila la grasa acumulada en el abdomen, ya que es peligrosa para el corazón. Mide tu perímetro abdominal a nivel del ombligo. En la mujer debe estar por debajo de 88 cm y en los hombres por debajo de 102 cm.
  • Comprueba tu presión arterial. Si eres una persona sana verifica anualmente tu presión arterial. Si eres hipertenso o has sufrido un problema cardiovascular, cerebrovascular, renal o eres diabético, debes mantener control con tu médico en forma permanente.
  • Revisa tus niveles de colesterol y glucosa. La mejor manera de mantenerlos a raya es seguir una dieta sana y hacer ejercicio. Si tras un análisis en ayunas tus cifras están por encima de 190 mg/dl de colesterol total y 110 mg/dl de glucosa, debes consultar con un especialista.
  • Conoce tu riesgo renal y cardiovascular e investiga cuál debe ser tu estilo de vida. Acude al médico con un examen físico y tus antecedentes personales y familiares. Consúltale todo lo que quieras: qué dieta seguir, qué ejercicios hacer, qué factores pueden perjudicar tu salud… Actuar a tiempo es la clave para reducir los peligros.
  • Comparte tus dudas y problemas. Intercambiar experiencias te permite aprender y dar ejemplo para que otras personas se interesen por cuidar su corazón. Recuerda también que tu familia puede ser un gran estímulo y apoyo para superar cualquier dificultad en el cumplimiento de los objetivos de salud. ¡Cuenta con ellos!
  • Aprende a controlar tu estrés y ansiedad. El aumento de tensión emocional es peligroso para la salud. El estrés en casa y en el trabajo hace más difícil seguir un estilo de vida saludable. ¡Relájate!
 

 

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